Un día, un hombre rico llamado Henry llego al pueblo y comenzó a comprar todo tipo de cosas, de todas las tiendas y pequeños negocios. Henry era un hombre amable y simpático, pero parecía tener mucha prisa por hacer todo esto y luego irse.
Llegó la noche y con ella una lluvia muy fuerte, la gente del pueblo trataron de convencer a Henry para que pasara la noche en el hotel local, ya que estaba lloviendo muy fuerte. Incluso trataron de detenerlo cuando él insistió, lo cual molesto a Henry. Henry les dijo que lo dejaran ir o que algo malo pasaría. Lo dejaron ir, y en el camino hacia la carretera otro auto chocó contra el Rolls Royce de Henry.
Esto no lo mató, sólo lo dejó inconsciente y tuvo que pasar la noche en el hospital local. A la mañana siguiente se despertó, y casi inmediatamente se levantó y salió de la habitación.
Afuera, el personal del hospital entero estaba muerto, al igual que todos en el pueblo. Henry cayó de rodillas y sólo gritó: "¡Oh, Dios mío, volvió a pasar!"
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